Los secretos del casco histórico de Santiago

Se dice de Compostela que es una ciudad misteriosa. Tal vez sea por la importancia de su catedral y del Camino o por los recovecos que esconde su casco histórico. Puede que venga del carácter mítico tan propio del folclore gallego. Pero si de algo podemos estar seguros, es que la capital gallega esconde, a simple vista, curiosos tesoros. Lo hace en su arquitectura, en su cultura e historia, en las leyendas y en la tradición. Aquí os dejamos alguna de las peculiaridades que no os vais a querer perder.

Las casas de la zona vieja

Recorrer el casco histórico de Santiago, además de una delicia ante su belleza arquitectónica, es un salto al pasado de la ciudad. O más bien, a los pasados de la ciudad. Incluido a su época medieval. Sus calles estrechas albergan edificios de las distintas épocas, algunos que datan de 8 siglos atrás.

Destaca el número 29 de Algalia de Abaixo que, construida en el s.XII, tiene el reconocimiento de ser la casa más antigua de Santiago. También de época medieval, ya del siguiente siglo, son los inmuebles 29 y 31 de la Rúa Nova y 61 y 63 do Vilar. Estas construcciones, como era habitual en su tiempo, se identifican por sus dos plantas con soportales.

Seguimos en la Rúa Nova y la Rúa do Vilar para hablar de otro elemento muy característico de Compostela: las trampillas de los soportales.

Aunque la mayor parte ya fueron retiradas, aún se puede encontrar alguna. Estas aberturas estaban en muchas casas y se empleaban, como queda recogido en diferentes obras literarias, para observar desde la tranquilidad del hogar a los transeúntes. El escritor Lucindo-Javier Membiela les atribuye además otros usos como para atender a visitas o escuchar música.

Sal si puedes

Otra de las calles más afamadas de la capital gallega es Entrerrúas. Por su nombre, se puede percibir la estrechez del recorrido. Aunque muchos son los que piensan que se trata de la calle más pequeña de Santiago, sus 90 cm no alcanzan para conseguir tal título.

Este apelativo corresponde a otra calle de la zona vieja. A Rúa Oliveira, con apenas 75 cm de ancho y desembocando en el callejón conocido como “Sal se podes”, sal si puedes en gallego.

Entrerrúas. Foto de Turismo de Santiago

La Catedral, un misterio en sí mismo

No se podría hacer un recopilatorio de curiosidades de Compostela sin hablar de su Catedral. Y uno de los más famosos, la Sombra del Peregrino.

Al caer la noche, se puede observar desde la Quintana la sobra de un peregrino justo al lado de la Puerta Santa. En torno a ella, una leyenda: se trata de la sombra de un sacerdote que, enamorado de una monja, le propone escapar juntos. Él la espera vestido de peregrino, pero ella nunca llega. Aún hoy en día la sigue esperando y, al caer la noche, podemos ver su sombra.

Menos fantástica pero igual de interesante es la Linterna de Andrade. Situada en la Torre del Reloj, fue construida por el arquitecto Domingo de Andrade en el siglo XVII. Esta luz se enciende durante las noches de cada Año Santo como guía para los peregrinos hasta la Catedral.

De esta forma se convierte en un faro con un propósito singular: en vez de avisar de la necesidad de desviarse, su objetivo es atraer. Si bien conserva su propósito original, las luces en la actualidad son bombillas led. Esto permite que se vea a varios quilómetros de distancia.

Muchos son los tesoros que esconde la catedral y no podemos nombrarlos todos. La carraca de la torre norte, los tableros de juegos tallados en las piedras que levantan el templo o la mujer de la fachada de Praterías condenada a llevar la calavera de su marido son otros de los muchos secretos que cobija el monumento más representativo de la ciudad.

Vistas de la Torre del Reloj desde la plaza de la Quintana

El Árbol de la Ciencia 

Santiago alberga la universidad más antigua de Galicia. No es de extrañar que sea una ciudad con una amplia vida universitaria. Por ello, terminamos esta recopilación con una creencia popular relacionada con ella.

Apenas saliendo de la Plaza do Obradoiro, encaminándose hacia Rúa Fonseca; hay una escultura que se ha convertido en parada obligatoria de los futuros estudiantes. Sobre todo, de los más indecisos a la hora de elegir carrera.

La escultura representa las ramas del conocimiento clásicas al basarse en el símbolo de la obra homónima creada por Ramón Llull en el siglo XIII. La tradición dicta que hay que ponerse de espaldas y elegir una, revelándose con ello el camino que ha de seguir cada uno.

 

Estos y muchos otros elementos llenos de atractivo misticismo os esperan en Compostela. Descubrirlos se convierte en una experiencia única que no se puede explicar, hay que vivirla.

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